| Para los visitantes que desean un acercamiento con la naturaleza y escogen como destino turístico los entornos naturales, la Península de Paraguaná ofrece a los turistas diferentes parajes y paisajes ideales para el disfrute ecológico. En la jurisdicción de los municipios de Falcón y Carirubana, entre las poblaciones de Santa Ana y Buena Vista nos encontramos con el Cerro de Santa Ana, una inmensa mole orográfica de rocas ígneas que se levanta en el centro de la Península con una altura de más de 830 metros sobre el nivel del mar. El Cerro de Santa Ana, declarado Monumento Natural en 1972, nos regala una gama de flora y fauna que va desde el clima xerófito hasta el montañoso de bosques húmedos en su cumbre. El Cerro tiene facilidades para excursionistas con rutas ya trazadas, de donde se divisa la Sierra de San Luís, Coro y los médanos al sur; hacia el norte, cuando no hay mucha bruma se pueden observar las islas de Aruba y Curazao. También el visitante podrá visitar del Refugio de Fauna Silvestre Laguna Boca de Caño, ubicada en las cercanías de El Supí, es una formación característico en los ambientes marino-costero semiáridos de la Península de Paraguaná. Abierta al mar con abundantes manglares, es hábitat predilecto de una rica fauna marina. La Laguna es permanente, de agua salobre y una profundidad estimada entre uno y un metro y medio, que cubre casi 50 hectáreas de superficie. Está considerada como un hábitat natural y sitio de concentración de numerosas especies de aves residentes y migratorias, así como de una variada fauna acuática. La Reserva Biológica de Monte Cano, ubicada en San José de Cocodite constituye una reliquia de lo que en alguna época fueron bosques secos tropicales, con una superficie de 1800 hectáreas, visitada fundamentalmente por turistas europeos y estadounidenses. Esta reserva posee una alta densidad de árboles, como el mamón blanco, el cotoperí, el jobo, Ceiba, curarí, así como la pitahaya, bromeliácea epifita conocida también como barba de palo (Tillandsia usneoides), abundante en la zona y que simula una cabellera gris, que originó el nombre “Monte Cano” a la reserva. Existe allí un sendero ecológico con un alto valor escénico. Está situado a 250 metros sobre el nivel del mar e incluye en su superficie la cueva de Piedra Honda, de gran interés para los espeleólogos. Al noreste de la Península, por la carretera hacia el Cabo de San Román, está ubicada las Salinas de las Cumaraguas. Este sitio natural tiene poca vegetación y su arena es oscura y más alta que el nivel del mar. Su oleaje es moderado, ya que se encuentra protegida por arrecifes. Siendo su mayor atractivo el espectáculo que brinda a los visitantes en la hora del atardecer, cuando el tanino (una sustancia) que contienen las aguas que irrigan ese sector les otorga una tonalidad rojiza. De igual manera el visitante podrá disfrutar de una vista sencillamente hermosa, ubicada al oeste de la playa Piedras Negras, gracias a un acantilado que da hacia Puerto Escondido. Finalizando el recorrido llegamos al punto más septentrional de la Península de Paraguaná, el Cabo de San Román, y a pocos minutos encontramos los médanos blancos, cuyas dunas vírgenes fueron formadas por la arena que trae el viento. Si eres amante de la naturaleza te invitamos a visitar la Península de la Amistad, el lugar ideal para el sano esparcimiento y la recreación en armonía con el medio ambiente |